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En casa sí, pero ¡calladitos no!

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#AyudaEntreCompatriotas

Decía François Mauriac que no siento el menor deseo de jugar, en un mundo en el que todos hacen trampas. ¡Pues eso! no es de extrañar el ya está bien de Pablo Casado que, supongo, estará harto de estar poniendo siempre la otra mejilla. El partido mayoritario de la oposición no puede ser la damisela que caiga atrapado por la araña negra en esa red que, con escasa catadura política y moral, Sánchez lleva tejiendo desde que empezó esta crisis sanitaria. No hay pacto que valga en una Moncloa envenenada; Casado gana enteros con su propuesta de reconducir la cuestión a una comisión parlamentaria. Lo que vale es que el gobierno elabore un plan de acción, como líderes de otros países europeos, para atajar la pandemia y minimizar sus consecuencias; y lo someta al debate y a la aprobación del resto de partidos.

Seños Sánchez, usted quiere jugar con cartas marcadas, con sospechosos pactos al margen de los cauces parlamentarios. No señor Sánchez, los pactos: en sede parlamentaria y nada de negociar a cuatro bandas en Moncloa evidenciando una falta de transparencia impropia de un Estado de derecho. Ya nos va bien que alguien ponga una pica en Flandes y le imponga condiciones para ofrecerle una colaboración justa y necesaria, pero evitar que usted haga de su capa un sayo y lleve a pique a este país.

Somos el país con mayor número de muertos por millón de habitantes; el que más contagiados tiene, el que ha aplicado las medidas de confinamiento más restrictivas y el que apunta ya a una destrucción del tejido productivo más acuciante.

Señor Sánchez, que usted está en el trending topic de la inoperancia en la gestión de este drama humano, en el que 40.000 personas han perdido la vida solos y desamparados. Y por si fuese poco, con el des-confinamiento más tardío y sin ningún protocolo de actuación, sin prisas y sin fechas, sin orden ni concierto.

El gobierno ha concatenado una ristra de errores de los que usted tiene la más absoluta responsabilidad. En España no han fallado los recursos sanitarios ni los profesionales, ha fallado la previsión de un gobierno que no ha sabido proteger a la población en tiempo y forma. Ustedes han protagonizado el timo de los test, el dantesco espectáculo de las mascarillas, han ocultado estadísticas para minimizar el impacto de la pandemia con un baile de cifras inhumano, cambiando a posteriori el criterio para contabilizar a las víctimas y aproximar la realidad a los datos oficiales. Han aprovechado las competencias que les otorga el estado de alarma para aprobar medidas que nada tienen qué ver con la crisis sanitaria, han clausurado el Parlamento, órgano de control al gobierno; han intentado cercenar la libertad de expresión y de información, todo lo que va en contra de sus intereses partidistas y del relato único es considerado fake y han instrumentalizado presuntamente a la Guardia Civil para que minimice el efecto mediático de la pandemia.

Insisto en que somos el país con mayor número de muertos por millón de habitantes y saldremos de ésta, claro que saldremos¡, pero saldremos mucho peor que el resto de países de Europa y del mundo. España es el epicentro de la catástrofe y usted, señor Sánchez, es el presidente del gobierno. Que no se ha enterado todavía que es usted quien tiene que aportar un plan de reconstrucción y someterlo al debate y a la aprobación del resto de partidos; y tiene que hacerlo en sede parlamentaria, que es el cauce en un país democrático y en un Estado de derecho. Y usted se empecina en un pacto sin contenido para que otros le resuelvan la papeleta y, eso sí, que una foto de proximidad con el líder del partido mayoritario de la oposición magnificada en los medios a los que presuntamente -y digo presuntamente- han sobornado, resuelva el resto.

Señor Sánchez, que ustedes niegan hasta el duelo oficial que reclama la sociedad como sentimiento de luto y por respeto a las víctimas y a sus familiares: ¡qué menos!

Mientras, los españoles sostenemos con nuestros impuestos las fechorías comunistas de Pablo Iglesias que se saca de la chistera la dotación de una reta vital básica, o como se llame, con el riesgo de convertirse en una herramienta para conseguir estómagos agradecidos de los que juran amor eterno; estamos asistiendo a una involución democrática con prácticas caudillistas propias de regímenes comunistas. Ustedes están poniendo a prueba el aguante de los españoles mientras tratan presuntamente de narcotizarlos con el opio del pueblo traducido en densas comparecencias suyas y de sus adminículos. Y su clamorosa dejación de funciones y la inutilidad de su gobierno nos están abocando a eternizar el confinamiento y nos han obligado a cerrar la economía del país.

Nos quieren en casa ¡y calladitos! Pues en casa sí, ¡pero calladitos no!

Me pregunto qué más hace falta para que usted se marche, usted, la misma persona que cuando la crisis del ébola, con ningún muerto, un contagiado, 17 personas aisladas y 80 en seguimiento, pedía encarecidamente la comparecencia del entonces presidente popular, Mariano Rajoy, para que informase en el Congreso de los errores cometidos y aportase soluciones para atajar la crisis. ¡Ay! Esa inexorable maldita hemeroteca.

Señor Sánchez: acepte su condición transitoria y perecedera y váyase. España no tiene por qué soportar los errores de un gobierno que va y viene y en el camino se entretiene, fruto de su ineficacia más que constatada. Usted nunca podrá saldar la deuda que ha contraído con una España de corte celestial que no podrá recuperarse en años del daño que usted le está causando, a pesar de que los españoles le han ofrecido su sentido de responsabilidad y compromiso en bandeja de plata. Usted pasará a la Historia, sí, pero como el peor presidente de esta querida España que, hoy más que nunca, es nuestra.

TODAS LAS REDES SOCIALES DONDE PUEDES ENCONTRANOS, HAY QUE ESQUIVAR LA CENSURA

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